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14Septiembre2012
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Redacción

PILAR TÁVORA, COHERENCIA Y COMPROMISO

Entrevista a Pilar Távora

Nos encontramos con Pilar Távora en la Plaza de San Marcos de Sevilla para hablar de ese espacio común que es la identidad andaluza, su derecho como autora a contar, a narrar con esa resonancia emocional que siempre gravita en torno al artista comprometido, y de los retos de la nueva realidad social y profesional en la que estamos inmersos.

ERH - El ambiente que se respira en el ámbito de la cultura es asfixiante. Pese al panorama, hay voces optimistas que afirman que en épocas de sequía económica se activa el ingenio creativo ¿Tú te lo crees?

PT - Bueno, el ingenio creativo es independiente de la economía, sí es cierto que puede agudizarse el ingenio para "adaptarse" a esta situación. Es razonable pensar que la tranquilidad de la supervivencia te permite reflexionar y crear de otra manera, concentrar tus esfuerzos en lo que estás haciendo. Si estás escribiendo, por ejemplo, y no sabes cómo te las vas a arreglar para ir ese día al supermercado, en mi opinión la creatividad es menor. Más que con lo económico tiene que ver con lo emotivo..., en este terreno la felicidad es menos creativa que el dolor.

ERH - Tú eres realizadora, productora, creadora y mujer, pero tienes una firme conciencia crítica que no te permite rendir tributo por encima de tus principios ¿Cómo llevas esta actitud peleona y cómo afrontas el futuro más inmediato con tu perfil?

PT - Si hay algo que tengo claro es que no venimos al mundo para vendernos ni para rendir pleitesía a nadie. Yo vengo de una familia que nunca ha sido complaciente en el arte ni se ha vendido a nadie. Mi familia es muy luchadora, de muy atrás, y yo he vivido en ese ambiente del esfuerzo, he aprendido esos principios de mis padres, de mis abuelos. Tenemos que intentar dejar el mundo mejor de lo que lo hemos encontrado, esa es nuestra misión, y hacerlo desde la coherencia con uno mismo, con la satisfacción de saber que no te has vendido por alcanzar ese estatus económico, social o personal que se empeñan en vendernos como la panacea de la felicidad y el éxito. Yo me siento bien siendo fiel a mis principios, consciente de todas las desventajas de esta forma de ser.

En cuanto al futuro puedo decir que estamos acostumbrados a esta situación de incertidumbre en el arte y teniendo en cuenta, además, que no hemos comulgado con ruedas de molino, ni nos hemos acercado a las corrientes del poder. La lucha por sacar nuestros proyectos a la luz ha sido una constante en mi carrera como productora y directora.

Pero esta crisis nos viene mal a todos no sólo en la cultura por la pérdida de apoyos. Si la gente no va a poder consumir cultura por la subida de precios ¿cómo puede sostenerse el producto cultural? Si el potencial hacia donde va dirigido tu trabajo, que es el público, no puede acceder a él, el futuro no es muy prometedor. A mí se me ocurre que habrá que salir adelante con imaginación, como siempre se ha hecho, adaptándonos a los nuevos tiempos, pensando en nuevos productos y caminando siempre hacia delante. No parar, esa es mi forma de enfrentarme al futuro. Sobre todo porque el creador tiene esa necesidad vital de expresar, de hacer. Será duro para todos, y para nosotras como mujeres mucho más, pero nos tendremos que reinventar, salir fuera y, sobretodo, perder el miedo. Quizás los que estamos acostumbrados a que todo nos cueste trabajo, sentiremos menos la crisis.

Madre Amadísima Pilar Távora

ERH - Hablemos de las subvenciones y esa crítica constante hacia este procedimiento de apoyo institucional que existe en muchos sectores y sólo es discutido en el mundo de la cultura.

PT - Las subvenciones en el sector de la cultura están muy mal vistas, y esto se debe a un desconocimiento total del tema. En cine, lo máximo que recibes teniendo mucha suerte, es el 50% de tu proyecto; el resto lo tienes que financiar vía préstamo bancario, que obviamente tienes que avalar y devolver con intereses. A la administración le tienes que justificar el 100% del gasto total mediante una auditoría.

Esto quiere decir que en cada proyecto te la juegas. Pones como aval la casa de tus hijos, tu seguridad económica, tu futuro, y compras la papeleta. Si después el público no responde como esperabas, o los distribuidores no hacen bien su trabajo y la película no llega donde debe, ni con las condiciones de promoción necesarias, perdiste la apuesta. Somos una profesión de alto riesgo.

Habrá gente que se lo ha montado bien y a ellos les ha dado para ganar dinero; han sido más condescendientes o más afines a corrientes concretas. Yo no sé hacerlo de otra manera que arriesgando, debiendo y pagando. Por esta razón me cuesta oír comentarios que nos afectan a todo el colectivo y no sólo a algunos privilegiados. No nos pueden meter a todos en el mismo saco.

ERH - ¿Crees que directores con una marca internacional consolidada deberían recibir subvenciones?

PT - No, creo que no deberían acudir a los apoyos económicos porque tienen una capacidad de distribución que no tienen otros compañeros. Es una cuestión de equidad. La cantidad que ellos perciben se la restan a otros cineastas que se mueven en otros parámetros y que no tienen sus mismas posibilidades. No se trata de un tipo de cine u otro, se trata de compensar; porque, a fin de cuentas, a todos nos cuesta lo mismo hacer una película; es decir, todos contratamos actores, equipos, hoteles, viajes..., pero no todos tenemos abierto el mercado en las mismas condiciones para vender nuestro producto. Por diferentes razones que no siempre son el producto en sí mismo.

ERH - Las nuevas tecnologías han cambiado no sólo la forma de consumir, también la forma de hacer, de producir. ¿Está la industria española haciendo la evolución de forma pacífica?

PT - Está costando trabajo. Hay un sector de gente joven que ha comenzado su andadura con este panorama digital; el resto nos tenemos que adaptar y apostamos por la renovación tanto en las formas de producir como en los canales de distribución.

El problema estriba, ya no tanto en la adaptación al nuevo panorama tecnológico que estamos asimilando los creadores y productores, sino al hecho de que el consumidor de productos culturales a través de internet se está acostumbrando a tenerlos gratis.

Estamos de acuerdo en que si los medios han abaratado la producción también se debe abaratar el consumo. Pero hay que poner un precio. Es importante distinguir entre el que produce sólo para internet a título de aficionado, que no come de esto en definitiva, y el profesional, que tiene su medio de vida en los productos que lanza al mercado, fruto de su trabajo.

Internet es un medio genial que se puede vender a un euro, o a euro y medio, lo que te cuesta una caña. A la caña nadie le discute el precio, a la cultura, sí. Se ha acostumbrado al usuario a usar gratis lo que debe tener un precio. La cultura no es gratis. Detrás de cada película, cada disco, cada libro hay una o muchas personas que han realizado un trabajo, han apostado económicamente, y también necesitan vivir de su trabajo, como todos. Esta es una realidad que debería entenderse sin más, por lógica. Pero no es así.

ERH - ¿Qué sientes cuando se habla de nuestra Comunidad con tanta ligereza?

PT - Yo siempre he luchado contra los tópicos apelando a los valores andaluces. Si el tópico de Andalucía es el flamenco, no renunciemos a él. Hagamos lo contrario: sacarlo del tópico revalorizándolo, mostrando su realidad, su sentido profundo. Sólo reivindicando nuestra cultura milenaria dejaremos atrás el tópico. Si nuestra identidad se ha vendido como bisutería tenemos la obligación de mostrar que es una joya y demostrarlo. Me siento ofendida, avergonzada muchas veces, cuando nos venden como bisutería. Y me siento orgullosa cuando veo las señas de identidad en su sitio. Pero es cierto que en ocasiones he pasado mucha, mucha vergüenza.

ERH - ¿Desde los poderes públicos se vende esta Andalucía de alto voltaje?

PT - Para nada. La democracia me decepcionó mucho al comprobar que se seguía vendiendo la Andalucía folclórica, perpetuadora de la tradición de la España franquista. Me decepcionó ver que la mayoría de los artistas y las instituciones no hacían nada para cambiar nuestra imagen. Me decepcionó comprender que los valores auténticos, reales y profundos del ser andaluz no iban a ser defendidos.

La cultura andaluza no ha tenido el reconocimiento que se merece; tampoco se ha arropado moralmente a los que han luchado por darle ese reconocimiento. En Andalucía se dan medallas sin ningún tipo de pudor a gente que no ha hecho nunca nada por esta tierra, nada. Al propio Carlos Cano, no se le dio en vida, era menos molesto muerto y se le dio a título póstumo. Cuestiones de ideología y coherencia, supongo.

Madre Amadísima de Pilar Távora

ERH - ¿Tenemos los andaluces algo de qué avergonzarnos?

PT - De no tener conciencia de pueblo milenario, con una historia singular y rica. Hay un desconocimiento absoluto de los valores andaluces. Pero no es culpa de los andaluces. A los poderes andaluces y centralistas no les han convenido que conociéramos esos valores, que tuviésemos conciencia de quienes somos y de nuestro poder. Se apoderaron de ciertos símbolos para que se apurgararan en las vitrinas; de vez en cuando, cada 28F le echaban unas gotitas de alcanfor y misión cumplida. No les ha convenido trabajar en los colegios, en las universidades. Nuestra cultura tiene mucha fuerza, ejerce un importante valor de atracción también de cara al exterior, lo nuestro forma parte del arte. El folclore existe en todas partes, en toda Europa, pero no tiene unos rasgos identitarios tan poderosos como nuestra cultura. Quizás tendríamos que avergonzarnos de no habernos dado cuenta en tantos años de democracia.

ERH - ¿Hay manera de adecentar la tan deteriorada imagen de los políticos en nuestro país?

PT - Pienso que está deteriorada de forma injusta. Hay mucha gente que trabaja duro por sus vecinos, políticos de cualquier partido que hacen una labor magnífica por los ciudadanos, pero eso no se valora. Es verdad que hay mucho corrupto, y de igual modo hay miles de alcaldes, diputados, concejales que se parten la cara por cambiar las cosas, por prestar un servicio al ciudadano desde la honradez y el esfuerzo. España tiene un problema, somos un país con un sentido de la autocrítica patológico, hablamos muy mal de lo nuestro, nos echamos tierra sobre nosotros mismos. Tendríamos que ser más benévolos, curarnos ese defecto que no hace ningún bien, sin dejar de ser críticos y pulir los defectos.

Los medios de comunicación tienen mucha culpa porque nunca han hecho un ejercicio de recuperación de la confianza en la política en el estado español. Vemos en televisión cómo se prestan orejas a cualquiera; se permite el insulto, la ofensa; y se hace oídos sordos a mucha gente que podría dar ejemplo de buen hacer, de solidaridad, de sacrificio por el prójimo. Pero vende lo que vende.

ERH - Madre amadísima, tu última película, vuelve a poner el dedo en la llaga al presentar a un colectivo muy olvidado ¿Cómo se ha entendido, cómo te ha funcionado?

PT - A nivel de receptividad, de muestras de cariño, elogio, y admiración, me siento plenamente recompensada, ha sido una de las experiencias más interesantes que he tenido. Con Yerma, fuera de España -y dentro- también la tuve. Esta es la parte del arte por la que lo das todo.

En el terreno económico es otro cantar. La distribución no se ha hecho en condiciones y no ha llegado donde debería. Son los gajes de no comulgar con nadie. Yo siempre me he mantenido fiel a mis principios y soy de las que piensan que los negocios no se hacen en los bares ni hay que pasar por la capital del Estado para conseguir la bendición. Hay que pasar porque es un lugar más donde se debe llegar.

Entiendo que el contenido de Madre amadísima puede que no sea del agrado de los que suben o bajan una película, que no es oportunista y que, como siempre, intenta abrirse camino sin padrinos; pero es mi trabajo como artista, lo he hecho con una gran dignidad, y te puedo decir que es muy grato, estoy muy satisfecha del resultado aunque no sea tan rentable como hubiese podido ser. Los dos actores se merecían la nominación a los Goya, no tengo la menor duda, pero no hago pasillos ni frecuento Madrid y ya sabes que los que votan –votamos- son los académicos.

El arte es un arma para sacudir, no para agradar ni para conseguir premios, y yo me retrato ideológicamente y como mujer y como andaluza, ese es mi compromiso, un riesgo que no te deja entrar en los circuitos comerciales.

ERH - ¿Cómo crees que se está retratando la intelectualidad de nuestro país en estos momentos tan tensos?

PT - Está pasando lo que ha pasado siempre. Hay gente que piensa que el arte es una cosa y la política otra. El arte es compromiso con la sociedad, un arma de agitación y de vanguardia, un motor de arranque. Si el arte no es compromiso o enfrentamiento con el poder cuando es necesario el arte no es útil, es complaciente y autocomplaciente. Y no sirve para nada. Hay artistas que estiman que para comer hay que hacer cualquier cosa, sea lo que sea, son los funcionarios del arte. Yo no soy ninguna heroína, sólo soy coherente con lo que hago y con lo que pienso. No juzgo a nadie, ni critico a nadie por hacer otra cosa, cada cual sabrá lo que hace, pero yo he podido vivir sin aceptar entrar en el juego. Es más, si tuviera que entrar en el juego, quizás me dedicara a otra cosa para vivir. Lo preferiría.

Hay demasiada gente con miedo a la administración, por eso quizás se escuchan pocas voces en la cultura, aunque parece que en estos últimos días la cosa, afortunadamente, está cambiando.

ERH - Para terminar, cuéntanos en qué andas metida en estos momentos.

PT - En varios proyectos. Acabo de entregar una serie a Canal Sur llamada Gitanos Andaluces, que derriba los tópicos sobre los gitanos. Paralelamente estoy viendo la posibilidad de poner en marcha el rodaje de mi próxima película, "Siete Testigos", en enero del próximo año. Estos dos trabajos junto al documental dedicado a Diego Amador, que terminé hace unos meses, forman parte de un proyecto dedicado al mundo gitano a través de una trilogía con tres obras de formato distinto, la película, la serie de televisión y el documental.

También estoy con la grabación del piloto de un proyecto que tengo con Richard Villalón, que es un programa musical de entrevistas pero con un criterio estético y de contenido muy diferente del formato que todos conocemos.

Y finalmente, ultimando los preparativos del espectáculo "Vaivén Flamenco", que se estrenará en octubre y después llevaremos a Argentina. "Vaivén Flamenco" parte de un concepto que no sólo abarca el baile, sino que indaga en los sentimientos, en la historia que se produce a partir del encuentro de Andalucía y Latinoamérica. Por esta razón queremos girarlo por todo el continente y, por supuesto, aquí en nuestro país y en el Estado español.

Además, estoy terminando de escribir otro guión, una película que tiene mucho que ver con el mundo de la mujer. Y poemas, relatos, proyectos e ideas para televisión... Un no parar vamos.

Gracias Pilar.

(Fotografías del rodaje de Madre Amadísima)


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Última actualización el Sep142012