El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

You must have the Adobe Flash Player installed to view this player.
18Julio2016
PDFImprimirE-mail
Redacción

TIM WALKER EN EL JARDÍN DE LAS DELICIAS

tim walker El.rollo.higienico

Dos nombres destacan en los comienzos del fotógrafo Tim Walker, los imprescindibles Cecil Beaton y Richard Avedon, como no podía ser menos. El primero puso ante sus ojos la magia de dos décadas de trabajo para Vogue, al segundo lo tuvo cerca, pues fue asistente a tiempo completo de uno de los artistas de la fotografía más prolíficos que se conocen. Tim Walker, nacido en Inglaterra en 1970, se forjó con los grandes antes de aterrizar en Vogue, Harpers Bazaar, o V Magazine, entre otras.

"Story Teller" fue el título de su magna exposición de 2012 en el Somerset House (Londres) y el del libro que la acompañaba. Un hermoso cuento donde se palpa la influencia del mundo onírico de la Alicia de Lewis Carroll.

A Walker se le considera un contador de cuentos. El fotógrafo presume de su fantasía como ingrediente principal de sus sesiones, siendo la excentricidad una de sus mejores bazas. Según el propio artista, cuando trabaja no lo hace pensando en una marca, lo hace en función de la idea que le ronda la cabeza y, en ocasiones hacerla realidad le puede llevar meses.

La pasada primavera, el fotógrafo londinense Tim Walker partió la pana con la sesión fotográfica que realizó para el isuue de la revista digital Love Magazine, un merecido tributo a Hieronymus Bosch, el héroe foráneo de la pintura flamenca afincado en el Museo del Prado desde hace tiempo. Nada faltó, para que el resto de publicaciones digitales a los pocos días se hicieran eco de la sesión fotográfica y convirtieran la noticia en viral.

Tim Walker--El.Rollo.Higienico

En este 2016, año en el que se conmemora el 500 aniversario de la muerte de Hieronymus Bosch, Tim ha revisado la obra del holandés, adentrándose en el tríptico El Jardín de las Delicias para desmenuzarlo y devolverlo bajo una nueva óptica dónde lo lúdico y lo macabro se dan la mano. Acota las escenas y las introduce en habitáculos en los que los modelos aparecen distorsionados por la óptica de la cámara, como disputándose el espacio. A Tim no le gusta el artificio de la iluminación, y la sesión es austera de luz, la importancia la adquieren los elementos en función del mensaje, a veces tan explícitos como los dibujara Hieronymus en su tiempo, negros y blancos conviven desinhibidos. El dado, el búho, las fresas, la oreja y la llave, siguen ahí esperando la mirada escrutadora del espectador. Al cabo de los siglos la historia se repite como en un bucle. Hasta la serpiente está presente.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Última actualización el Jul182016